El dulce regional que dura hasta dos años en tu alacena. Te muestro el punto de hebra exacto y el envasado seguro, paso a paso.
Lavá bien el cayote y llevalo entero, con cáscara, al horno a temperatura media (180°) entre 1 hora y media y 2 horas. Detalle técnico: está listo cuando un cuchillo filoso atraviesa la cáscara sin resistencia. Dejá enfriar.
Cortá el cayote a la mitad, retirá la piel y las semillas oscuras, y separá la pulpa en hebras. Pesá la pulpa limpia para calcular el azúcar con precisión: 700 g por kilo.
Poné la pulpa en una cacerola ancha con el azúcar. Si usás especias, sumalas en una bolsita de tela o infusor para que liberen sus aceites en el almíbar.
Cociná a fuego medio revolviendo periódicamente hasta que tome un tono dorado suave y el almíbar espese, con los filamentos integrados pero enteros.
Volcá la mermelada hirviendo en frascos acondicionados dejando 0,5 cm de espacio de cabeza. Tapá de inmediato con tapas axiales nuevas.
Sumergí los frascos cerrados en agua hirviendo que los cubra por completo y contá 5 minutos desde que retoma el hervor. Retiralos verticales — jamás invertirlos — y dejá enfriar sobre madera.
Con el envasado en caliente y el baño María de 5 minutos, se conserva estable hasta 2 años fuera de la heladera.
Roto el sello de vacío, mantené en frío y consumí preferentemente dentro de 30 a 45 días.
Contame cómo salió, o dejá tu pregunta — leo todos los comentarios.